Entre tambores y sueños: la cultura afroecuatoriana abre caminos para niños y mujeres en la Isla Trinitaria

En la Cooperativa Fuerza de los Pobres, ubicada en la Isla Trinitaria, las tardes se llenan de alegría, ritmo y tradición. En esta comunidad, la bomba del chota, un baile afrodescendiente de la sierra ecuatoriana interpretado por un grupo de niños, se convierte en celebración y orgullo, donde unos tocan tambores, güiro y guitarra, mientras otros bailan sobre el asfalto de la calle, transmitiendo cultura y alegría.
 
 
Esta actividad cultural es liderada por la Fundación Semillas Hacia el Futuro con el respaldo de la Alcaldía de Guayaquil a través de DASE EP en el marco del proyecto “Guayaquil Resiliente” que busca fortalecer el tejido social y ampliar la atención en zonas vulnerables del cantón. La inversión municipal comprende USD120.000 destinado a siete proyectos a través de convenios interinstitucionales con organizaciones sociales y comunitarias, que beneficiarán a 1255 personas de manera directa y a 2850 indirectamente.
 
 
Em este sector se beneficia a 45 personas de la Isla Trinitaria y sectores aledaños, entre niños, niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres, a través de talleres de danza Bomba, música, arte, identidad cultural, prevención de la violencia y emprendimiento, fortaleciendo la identidad afroecuatoriana, la cohesión social y la autonomía económica de las familias participantes.
 
 
La presidenta de la Fundación, María Nazareno, explicó que se enseña el arte de la cultura afrochoteña, costumbres y tradiciones para preservar este patrimonio cultural a las futuras generaciones y a sus madres se las prepara en talleres productivos. “Al estar los chicos en un espacio seguro, aprendiendo del arte y de la cultura, pues lo que hacemos es prevenir que ellos se involucren en estos espacios negativos”.
 
 
Por su parte, Cynthia Cruz, Gerente General de DASE EP, destacó que este programa municipal beneficia a niños, jóvenes, adultos mayores y personas con discapacidad. Añadió que “estas actividades los aleja de la delincuencia, de la vulnerabilidad que enfrentan porque son sectores históricamente olvidados. Estas fundaciones hacen un trabajo importante para prevenir y ayudarnos a todos como ciudad a crecer en sus sectores”.
 
 
Cruz adicionalmente expresó que “debemos entender que los conflictos que vivimos en relación a la inseguridad son una consecuencia de los problemas sociales que no hemos sabido atender oportunamente. Por eso, es tan importante invertir en la prevención, fomentar en nuestros niños actividades del arte, del deporte, de la cultura. Darles a ellos herramientas y acompañamiento para que puedan desarrollarse de manera digna y segura”.
 
 
Una de las beneficiarias, María Rodríguez, compartió que tiene a su hija Nayeli de 14 años en danza mientras que ella emplea su tiempo en aprender a elaborar bisutería para tener ingresos. La madre expresó sentirse orgullosa al ver cómo la participación en estas actividades ha mejorado la vida de su hija. “Ella ha aprendido modales, a expresarse, a ser más sociable con las personas”, dijo.
 
 
Por su parte, Alba Angulo mencionó que la intervención municipal ha mejorado la vida de las mujeres, empoderándolas para vivir mejor y cuidar a sus familias”. Ella expresó que “es muy valioso que apoyen a la fundación, que el municipio nos tome en cuenta a nosotras, que somos unas madres y queremos salir adelante”. En su tiempo libre, realiza manualidades y observa con agrado como “los niños no andan en la calle, sino que se dedican a aprender, les gusta el baile, la marimba, la bomba. Ellos ocupan su mente, salen de la escuela a ensayar”.
 
 
Así, “Guayaquil Resiliente” se consolida como una estrategia clave para reducir brechas sociales, fortalecer el tejido comunitario y construir una ciudad más inclusiva, resiliente y con mayores oportunidades para todos.

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